Halloween en el box: los cinco disfraces que ya vienen a entrenar cada semana
El fantasma que se cree el entrenador, el zombi de las 6:30, el superhéroe que lo graba todo, el coach villano y la momia vendada. Aprende a reconocerlos y a sobrevivirles.

El sábado 31 de octubre es Halloween. Fuera del box, eso significa calabazas, chuches y gente disfrazada por la calle. Dentro del box, no hace falta comprar nada: los disfraces ya vienen a entrenar todas las semanas. Solo hay que saber reconocerlos.
Aquí tienes los cinco que hay en cualquier box. Si no reconoces a ninguno, mala señal: probablemente eres tú.
1. El fantasma: el que se cree el entrenador
No lo es. Nunca lo ha sido. No tiene ningún título. Pero cada clase aparece detrás de ti, sin hacer ruido, como los fantasmas, y te susurra:
—Esa cadera, eh. Más atrás.
El coach de verdad está explicando el WOD en la pizarra. El fantasma está explicando el WOD a la vez, en otra esquina, con otra versión. A los nuevos los tiene acorralados en el calentamiento:
—Tú hazme caso a mí, que llevo aquí desde 2019.
Lo curioso del fantasma es que da consejos sin parar, pero nadie le ha visto nunca hacer el ejercicio que explica. Te corrige el muscle-up y él hace jumping pull-ups. Te explica cómo respirar en el remo y él se baja a los 300 metros a beber agua. Te dice cómo partir los wall balls y luego desaparece justo cuando le toca a él. Por eso es un fantasma: está en todas partes menos en su barra.
Cómo detectarlo: empieza todas las frases con «yo lo que haría...».
Cómo sobrevivirle: sonríe, asiente y haz lo que diga el coach de verdad, el que lleva la camiseta del box y cobra por ello.
2. El zombi: el de la clase de las 6:30
Llega con los ojos medio cerrados, el café en la mano y el cerebro todavía en la cama. Le explicas el WOD y responde «vale» a todo. Le preguntas cuántas rondas lleva y responde «vale».
Hace el entrenamiento entero, eso sí. Los zombis no se cansan, solo avanzan. Pero luego no recuerda qué ha hecho. Apunta un resultado en la pizarra que podría ser suyo, de otra persona o de la clase de ayer.
Cómo detectarlo: busca la mirada perdida en la barra a las 6:45 de un lunes.
Cómo sobrevivirle: no le pidas que cuente tus repeticiones. Ni las suyas.
3. El superhéroe: el que lo graba todo
Tiene un trípode, cuatro ángulos y una luz de aro en la mochila. Antes de cada serie coloca el móvil, comprueba el encuadre, se pone serio y levanta. Luego revisa el vídeo, no le convence la luz y repite.
Su superpoder es salir en tus historias de Instagram sin que se lo pidas. Si hiciste tu mejor marca el martes, él sale en primer plano. Tú, al fondo, desenfocado y con la cara roja.
Cómo detectarlo: cuando el coach dice «3, 2, 1, ¡ya!», él todavía está buscando dónde apoyar el móvil.
Cómo sobrevivirle: pídele el vídeo. Al menos que sirva de algo.
4. El villano: el coach
Este es el de verdad. Sonríe mientras escribe en la pizarra algo que no cabe en una hora. Dice «es cortito». No es cortito. Dice «hoy suave». Hoy no es suave.
Cuando alguien pregunta si se puede escalar, se ríe un poco. Esa risa, en una película, sonaría con truenos de fondo.
El villano no necesita disfraz. Con una pizarra y un rotulador ya da miedo. Y aun así, a final de mes, le pagas. Eso es lo más terrorífico de todo.
Cómo detectarlo: pregunta «¿todo el mundo bien?» cuando todo el mundo, claramente, está en el suelo.
Cómo sobrevivirle: no le preguntes nunca si queda mucho.
5. La momia: el que va vendado de arriba abajo
Muñequeras, rodilleras, cinta en los dedos, un vendaje en el codo y otra muñequera de repuesto en la mochila. Si le quitas todo, no sabes si queda alguien dentro.
Antes de cada ejercicio cuenta una historia de tres minutos sobre una molestia que tuvo en 2023. Luego hace el ejercicio perfectamente.
Ojo: si la lesión es de verdad, no es un disfraz ni una broma. Escala, avisa al coach y no te hagas el héroe. Que el héroe ya lo tenemos, y está grabando.
Cómo detectarlo: tarda más en vendarse que en calentar.
Cómo sobrevivirle: no le preguntes «¿qué te ha pasado?». Tienes que estar fuera antes de las nueve.
¿Y si quieres disfrazarte de verdad?
Si el sábado tu box hace clase temática, adelante. Pero con tres reglas:
- Nada que cuelgue. Capas, colas, bufandas y pelucas se enganchan en las barras y en las anillas. Si se mueve cuando corres, se queda en la taquilla.
- Nada que tape la boca. Con una máscara cerrada no respiras bien y no puedes avisar si algo va mal.
- Las zapatillas de entrenar no se tocan. Unas botas de disfraz en un clean son la manera más rápida de pasar Halloween en urgencias.
Un WOD para el sábado: «Truco o thruster»
No es un entrenamiento oficial. Es una idea para la clase del 31, si a tu coach le parece bien:
12 minutos, todas las rondas que puedas de:
- 12 thrusters, con un peso que puedas mover sin acabar como el zombi
- 12 saltos al cajón (o subidas, si tus rodillas tienen voz y voto)
- 12 abdominales
Y la regla secreta: el fantasma tiene que hacerlo entero, sin dar un solo consejo. Si abre la boca para corregir a alguien, suma 5 burpees. Nunca lo ha terminado nadie.
Al final
Las chuches, después del entreno, no durante. Un plátano a mitad del WOD sigue siendo mejor idea que un puñado de gominolas.
Halloween dura una noche. El fantasma del box, el que te explica cómo hacer los ejercicios, dura todo el año. El sábado, al menos, que vaya con sábana.
